martes, 10 de diciembre de 2013

Y así me encuentro a veces, ¿ven? Enroscada en este oscuro laberinto al que muchos llaman mente. Con miedo de avanzar, de retroceder, de girar. Uno nunca sabe con qué clase de monstruo puede toparse en aquellos lugares. Entre las retorcidas ramas del árbol de nuestra cabeza, hay más de lo que cualquiera de nosotros sería capaz de imaginar. Y son, justamente, esas ramas las que se interponen en mi camino. Caen abruptamente sobre mi ser, lo aplastan, lo hacen pedazos, para luego dejarlo allí, tirado en la nada, en la fría y mojada tierra, humedecida por mis lágrimas. Y ahí reconozco mi derrota. ¿Qué victoria me espera? Ya ninguna. Sin la fuerza necesaria para volver a posarme sobre mis pies, digo adiós. Adiós a la vida y al amor. Adiós a la felicidad, a la libertad, al aire, al agua. Adiós a todo lo que alguna vez me hizo sentir viva. Adiós a mí misma.

Bien. Mal. ¿Bien? ¿Mal?

Existe esa extraña pero ya rutinaria separación entre el bien y el mal, que se encuentra establecida en nuestra sociedad desde tiempos inmemorables. Y a pesar de eso,¿somos capaces de diferenciarlos?
Según uno de esos diccionarios que vagan por la internet, el bien es, entre otras cosas, "lo que enseña la moral que se debe hacer, o lo que es conforme al deber", mientras que el mal está definido como lo "contrario a lo que se debe ser o lo que sería deseable". Entonces bien, estos conceptos están definidos a base de algo. Lo que se debe o no se debe hacer. ¿Quién dijo, por primera vez, qué está bien y qué está mal? ¿Qué pasaría si eso nunca hubiese pasado? Tan sólo imaginen un mundo en donde ni el bien, ni el mal, existan. ¿La gente seguiría actuando de la misma forma? ¿Existiría el amor? ¿Y el odio? No habría fronteras, ni límites, ni miedos, ni seguridad. No habría sentimientos ni necesidad
no habría nada.

lunes, 2 de diciembre de 2013

No existe nadie como vos. Nadie. Nadie con tu sonrisa, nadie con tus ojos, nadie con tu voz, nadie con tu alma, ni con tu personalidad, ni con tu pasión. Nadie.

Ya es 2 de diciembre y yo sigo igual. A principio de año me había prometido algo. Algo que, claro, no cumplí. Y juro que eso me está torturando. Porque dije "prometo que voy a sentirme bien", y es al contrario, estoy cada vez más hundida. Pero,¿qué hago para mejorar la situación? Nada. Absolutamente nada. Y entonces empiezo a odiarme y quiero morirme y dejar de joderme la vida con este autoestima de mierda, pero esa no es la solución. Y lo sé. Parece que necesito de alguien que me pegue latigazos para entrar en razón, para hacer algo, para cambiar.
Ah, cambiar. Lo necesito urgente. Ya estoy harta de ser esta estúpida, de pasar desapercibida, de ser la ignorada, la fea, la gorda, la tímida. Quiero ser otra, quiero poder vivir la vida como me la imagino. Quiero mirarme al espejo y sonreírme, quiero poder salir a comprar ropa sin terminar con una depresión profunda. Quiero, quiero, quiero, quiero. Quiero poder. ¿Puedo? Sí, puedo.
Puedo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Por qué

Me gustaría saber por qué me frustro tan rápido. Por qué simplemente no puedo tomarme los errores de manera más...liviana. Pareciera que cada cosa que sale mal, se convierte en un monstruo gigante que termina por pisotearme la vida. Y lo peor es que cada equivocación es tan insignificante que me enferma terminar tan mal por algo tan pequeño.
"Te pones mal y al final todo termina bien". Mi mamá me repitió eso unas mil veces en lo que va del año. Pero es que no puedo entender cómo llego a esos extremos, en los que exploto de odio hacia mí misma y tengo que encerrarme en el baño a llorar, antes de terminar prendiendo fuego la casa. Creo que, en esos momentos, todo lo que me molesta de mí viene a mi mente y me presiona, me tortura, y terminó así, en crisis, colapsando.
No sé qué será. No sé si necesito ayuda, calmantes, o un tiro en el medio de la frente. Sinceramente no sé,  no sé si quiera saberlo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Es seguir y morir o morir de todas formas.

A veces pasa que uno se encuentra tirado en el suelo de la habitación, o acostado en la cama o sentado en el asiento de un colectivo, cuando lo bombardean preguntas cuyas respuestas son, tal vez, desconocidas para la mayoría de nosotros. ¿Quién no se puso a pensar, alguna vez, sobre el significado de la vida? ¿Qué persona no se cuestionó sobre los inicios de la raza humana, o el origen del planeta? Todos alguna vez hemos pasado por estos momentos de reflexiones profundas y pensamientos abstractos. Porque todos queremos saber la verdad. Resulta que, para nosotros, todo tiene que tener una razón de ser, por más ilógica que sea. Todo debe tener sentido, todo tiene que verse desde el lado racional, porque no soportamos no poder entender ciertas cosas. Y entonces nos volvemos locos y empezamos a hacer experimentos e investigaciones, y probamos y probamos y probamos, hasta que encontramos "la respuesta". O más bien, nos convencemos de haberla encontrado. Porque existen cosas que nunca vamos a entender, aunque nos duela aceptarlo. Van más allá de nuestra inteligencia,nos superan. Superan nuestra evolución, nuestra ciencia, nuestro estudio, nos superan.

lunes, 25 de noviembre de 2013

La gente es bella cuando lee.
Concentrados y silenciosos
intentando vivir
una nueva historia.
Pareciera como si flotaran 
en el espacio infinito.
Y sueñan
y sienten
y llegan a ser
otro.
Primera entrada. Uno nunca sabe cómo presentarse, o por lo menos yo. "Hola, soy Victoria, me dicen Viki o Vic, como quieran, tengo 15 años." Odio, odio decir eso. ¿A quién carajo le importa cómo me dicen? Si quisieran saberlo, lo preguntarían. Pero como nadie lo hace, entonces me veo obligada a decirlo, sabiendo que es totalmente irrelevante.
No sé muy bien el por qué del origen de este blog. Supongo que empecé a sentir la necesidad de descargarme poco. O mucho. No sé, no lo sé. ¿Será que todos necesitamos, a esta altura de la vida, uno de estos blogs? ¿No suena ridículo pensarlo? Sí, suena ridículo porque sí, somos ridículos.
Observen, ya me fui de tema. Suele pasarme muy seguido así que si llega a suceder en alguna de mis próximas entradas, no se asusten, es normal.
Y ya no sé qué escribir. Y ya me empecé a sentir estúpida creyendo que alguien me va a leer. Y ya arruiné la entrada de presentación. Pero bueno, por lo menos así pueden darse cuenta de lo retorcida que es mi mente.
Espero que, si alguien llega a este blog por casualidad, por recomendación, o porque lo vio dando vueltas en el maravilloso mundo del internet, se quede y se anime a conocerme, a leerme, porque siento que necesito que lo hagan. Y si no, bueno, por lo menos estoy empleando este tiempo en algo relativamente productivo.
No esperen nada de mí porque se van a decepcionar, y no se asusten, no mato gente.
Todavía.