Todos tienen ese alguien. El que disfruta de verlos dormir, de escucharlos cantar, de hacerlos reír. Todos tienen ese alguien que les da todo sin pedir nada a cambio, que les compra chocolates y les dedica canciones. Todos tienen a ese alguien que llega de la nada y transforma sus vidas, que, sin pensarlo, se convierten en su todo. Todos tienen a ese alguien, menos yo.
Y es que tengo que preguntar, ¿cuándo va a llegar? Porque estoy cansada de esperarlo, sin tener ni una certeza de que en realidad exista. Y me da miedo ir a buscarlo, que esté lejos. Pero más me atemoriza que esté acá, cerca, y que yo no lo pueda ver. Que sea igual a mí y tema acercarse. Que se niegue a buscarme.
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